Los hilos de Twitter y la propiedad intelectual

Hace unos días estaba revisando un par de cuentas que sigo en Twitter que postean contenido acerca del desarrollo de videojuegos y el lore [1]detrás de la narrativa de algunas sagas en concreto.

Justamente se comentaba la historia detrás de la nueva IP[2] de Santa Monica Studios, God of War: Ragnarok, continuación del título que recibía el mismo nombre y que se publicaba en 2018 de la mano de Sony Interactive Entertainment.  No es cuestión de despedazar en este post la historia del título ni mucho menos, aunque lo haría gustoso y de manera amplia.

Lo que realmente captó mi atención fue un tweet de un usuario que se aventuraba a analizar la narrativa del primer título y elaborar una teoría sobre los acontecimientos de la secuela y posibles futuras publicaciones de la saga.

Es tremendamente curioso como nosotros, tanto usuarios que disfrutamos de ese tipo de productos, como cualquier persona con acceso a una cuenta en una red social cualquiera puede teorizar y desarrollar un hilo narrativo capaz de competir con los guiones que siguen grandes producciones y títulos AAA[3].

Ahora bien, y ya entrando en materia legal; al ver este hilo – y quedarme maravillado, dicho sea de paso – dos preguntas se me pasaron por la cabeza. La primera ¿pueden estos hilos ser considerados obras y, por ende, quedar protegidos por la LPI[4]? Y segunda ¿por qué no se me ocurren a mi estas ideas tan brillantes?

Hoy vamos a tratar de responder la primera, la segunda la dejo apartada puesto que con apenas los caracteres de un tweet estoy seguro de que sería capaz de responderla.

 

  1. EL CONCEPTO DE OBRA DE LA LPI

Empecemos por lo primero. ¿Qué es una obra a efectos de la Ley de Propiedad Intelectual? El artículo 10.1 de la LPI define como objeto de propiedad intelectual todas las creaciones originales literarias, artísticas o científicas expresadas por cualquier medio o soporte, tangible o intangible, actualmente conocido o que se invente en el futuro para, a continuación enumerar un listado de creaciones que son consideradas objeto de protección de propiedad intelectual.

No olvidemos que, con arreglo a lo establecido por el artículo 5.1 de la LPI, se considerará autor a la persona natural que crea alguna obra literaria, artística o científica, siendo posible que las personas jurídicas puedan beneficiarse de la protección de la LPI en casos expresamente previstos en la norma (ex. art. 5.2 LPI).

Como podemos ver, el concepto de “obra” es amplio y abierto. La Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (en adelante TJUE), de 12 de septiembre de 2019 (asunto C-683/17), entre otras, permite arrojar cierta luz a la hora de esclarecer los elementos que caracterizan a una “obra” para ser considerada como objeto de propiedad intelectual.

Así, el elemento más conflictivo es el de la ORIGINALIDAD. La jurisprudencia del TJUE se ha pronunciado en numerosas ocasiones al respecto (SSTJUE de 1 de diciembre de 2011, Caso Painer,  asunto C-145/10, y de 7 de agosto de 2018, Caso Renckhoff, asunto C- 161/17, entre otras)  al entender que para que una obra pueda considerarse como original, es necesario que refleje la personalidad de su autor, manifestando las decisiones libres y creativas encaminadas a la producción de la obra.

En lo que refiere a la descripción del art. 10.1 de la LPI sobre los medios que sirvan de soporte a la obra, nada hace pensar que el formato “tweet” sea un medio excluido por la norma, más bien al contrario. La amplitud del propio precepto permite la inclusión de medios plenamente intangibles, como lo son los “tweets” u otros formatos digitales.

Si traemos todo lo que hemos apuntado hasta el momento y lo ponemos en relación con el caso en cuestión, debo acotar un par de cuestiones de forma breve.

La PRIMERA de ellas; cuando hago referencia a la narrativa, quiero referirme al guionizado, al escrito que recoge el desarrollo de la historia, no al videojuego en sí. No son pocas las posturas que discrepan respecto de considerar al videojuego como una obra uniforme o como un conjunto de obras separadas. No es esa la cuestión que quiero tratar dado que, de ser así, estas pocas palabras crecerían exponencialmente.

La SEGUNDA de ellas; si bien hemos tratado el concepto de obra del art. 10.1 de la LPI, no hemos hecho mención al artículo que le sucede (ar. 11 LPI) que refiere a las obras derivadas, siendo también objeto de propiedad intelectual: traducciones y adaptaciones, revisiones, actualizaciones y anotaciones, compendios, resúmenes y extractos, los arreglos musicales y cualesquiera transformaciones de una obra literaria, artística o científica que se sucedan.

No debemos olvidarnos de los pilares fundamentales del concepto de “obra” del artículo 10. La existencia de una obra derivada debe presentar ese matiz de originalidad que se le viene exigiendo a la obra objeto de propiedad intelectual puesto que, en caso de no ser así, hablaríamos de una REPRODUCCIÓN (en los términos del artículo 18 de la LPI) y NO DE UNA OBRA DERIVADA.

 

  1. LOS HILOS DE TWITTER

Partiendo de todo lo anterior, tratemos el caso de los hilos de Twitter. Como he comentado en la introducción, si algo me llamó la atención desde un primer momento fue como el usuario, partiendo de la historia principal del título de 2018, elaboró una teoría totalmente plausible.

Ahora bien, un tweet individual tiene un límite de 280 caracteres actualmente. Por ello, la primera duda que tenemos que resolver es: ¿Es posible que con 280 caracteres, un tweet sea considerado como obra?

La STJUE de 16 de julio de 2009, en el asunto C-5/08 (Caso Infopaq International A/S vs. Danske Dagblades Forening) señala la posibilidad de entender un extracto de ONCE PALABRAS como un elemento relevante para la expresión de la creación intelectual del autor (apartados 48 a 50 de la citada Sentencia). A ello hay que sumar, más allá de la originalidad de la obra en sí, la aportación de la obra en sí para ser considerada objeto de protección.

No es lo mismo proteger una secuencia de tweets con una relación o hilo narrativo continuado, con cierta altura o calidad, que un tweet independiente con una serie de palabras aleatorias. Se busca la protección del tweet en calidad de obra, no de tweet per se.

Me resulta poco ortodoxo pronunciar la generalización de “TODOS LOS TWEETS SON OBRAS A EFECTOS DE LA LPI” sin añadir al final un “BUENO, CON CIERTO CRITERIO”.

Los que somos usuarios frecuentes de esta red social hemos visto como durante la pandemia se viralizaban extensos hilos de ficción narrativa que mantenían a los usuarios en vilo. Echando la vista atrás, recuerdo el famoso hilo de Manuel Bartual en 2017[5] o, en términos más actuales, la cuenta de Salva Gutiérrez Solís (@gutisolis en Twitter) son algunos ejemplos de ello. Y es que no son pocas las ocasiones en las que nos podemos encontrar con hilos de ficción que, por ciertas razones o matices, tienen un valor o riqueza que nada tiene que envidiar a obras literarias tradicionales.

Entramos ahora a tratar otro factor que camina de la mano con la “originalidad de la obra” y no es otro que la “creatividad” del autor. Si bien he comentado ut supra que el estudio doctrinal es profuso en el estudio de la “originalidad” de la obra como requisito necesario para ser objeto de propiedad intelectual, la “creatividad” como elemento descriptor de la labor del autor no se queda atrás.

Desde la óptica de la propiedad intelectual, para que la obra sea protegible tiene que existir una proyección de la intencionalidad del autor, de su voluntad volcada sobre la obra, de forma que, a la par que genera o construye una obra original, también supera los umbrales creativos considerados mínimos y/o promedios para destacar sobre el resto.

Y finalmente, en este punto de la cuestión, no puedo sino compartir la opinión del especialista Borja Adsuara[6] al entender que la originalidad y la creatividad de este tipo de contenido vendrá delimitado por la propia opinión del mercado – entendido como la propia comunidad de Twitter.


[1] El Lore o trasfondo de un juego es el conjunto de historias, datos, personajes, representaciones, etc. que conforman el universo representado en el mismo y le dan coherencia. Recuperado de https://www.gamerdic.es/termino/lore/#:~:text=El%20Lore%20o%20trasfondo%20de,mismo%20y%20le%20dan%20coherencia.

[2] En videojuegos nos referimos como IP o propiedad intelectual a una saga de videojuegos, es decir, al conjunto de videojuegos publicados bajo un mismo título principal (p.e. Doom, Call of Duty, FIFA, Resident Evil, etc). También puede denominarse franquicia. Recuperado de: https://www.gamerdic.es/termino/ip/

[3] La denominación de juegos AAA refiere a títulos cuya producción y desarrollo ha implicado una gran inversión de recursos, ya sean humanos como materiales. Quizá, por analogía lógica, sería lo mismo que referirnos a las grandes producciones audiovisuales. Producciones de envergadura, con un presupuesto considerable, destinadas más bien a un público generalista y con el objetivo de obtener un gran impacto en el mercado. Uno de los ejemplos más claros y paradigmáticos es Gran Theft Auto V, producido por Rockstar Games.

[4] Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, regularizando, aclarando y armonizando las disposiciones legales vigentes sobre la materia, comúnmente conocida como Ley de Propiedad Intelectual.

[5] Aquí una de las muchas publicaciones que plagaron medios de comunicación y difusión digital sobre el hilo en cuestión; “Manuel Bartual publica su primera novela: «La historia acaba enloqueciendo más que lo que conté en verano» realizado por Álvaro Palazón, publicado en HUFFPOST el 24 de marzo de 2018. Recuperado de: https://www.huffingtonpost.es/2018/03/23/manuel-bartual-publica-su-primera-novela-la-historia-acaba-enloqueciendo-mas-que-lo-que-conte-en-verano_a_23393482/

[6] “¿Puede ser un tweet objeto de propiedad intelectual?” por Borja Adsuara Varela, publicado en Menos tecnología y más pedagogía. Conceptos y reflexiones sobre la sociedad de la información, el día 23 de noviembre de 2015. Recuperado de: http://borja.adsuara.es/2015/11/puede-ser-un-tuit-objeto-de-propiedad.html

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