LA NOCIÓN DE PRESTADORES DE SERVICIOS DE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN (PSSI)

Desde el año 2000, el crecimiento del entorno digital pasó de ser un mero fenómeno social a quedar reflejado en las intenciones del legislador europeo a la hora de regular el funcionamiento del comercio electrónico. Para ello, se promulgó la Directiva 2000/31/CE, de Comercio Electrónico (DCE) en la que se refería directamente a unos “prestadores de servicios de la sociedad de la información” (PSSI).

Pero, ¿Qué entendemos por PSSI? Según el artículo 2 de la DCE, se entiende como PSSI “aquellas personas físicas o jurídica que suministre un servicio de la sociedad de la información”. El problema viene cuando tenemos que identificar qué es aquello a lo que la DCE refiere como “servicio de la sociedad de la información”. La respuesta la encontramos en el art. 1, apartado 2, letra a) de la Directiva 98/48/CE – que modificaba la Directiva 98/34/CE – que lo define como “todo servicio prestado normalmente a cambio de una remuneración, a distancia, por vía electrónica y a petición individual de un destinatario de servicio”. Llegados a este punto, debemos incorporar un pequeño matiz; y es que no se requiere que la remuneración sea llevada a cabo directamente por el destinatario del servicio, lo que entendemos comúnmente como “usuario”, sino que estos servicios pueden obtener rédito económico a través de la publicidad incorporada a través de banners o headers integrados en la propia web o plataforma (como la publicidad que aparece en páginas web por las que navegamos y que, normalmente, tiene relación con búsquedas que hemos realizado previamente, aunque esto tiene una explicación mucho más extensa que este corto ejemplo).

Ya podemos diferenciar cada una de las partes implicadas en este pequeño “puzzle” pero tenemos que seguir avanzando para poder “poner cara” a lo que se entiende como PSSI. Servicios de pago mensual, como PlayStation Plus, Disney+, Amazon Prime Video, entre otros, son fáciles de integrar en la definición de “servicio de la sociedad de la información” mientras que otras plataformas como Twitter, Instagram o Facebook, a pesar de, aparentemente, romper los esquemas conceptuales previstos por la DCE – sobre todo en lo referido a la remuneración – también engarzan con el concepto de SSI, aunque sería necesario hacer una pausa para explicar la importancia del “pago con datos personales”, cuestión que daría para muchas más líneas, líneas de las que ahora mismo carezco.

Con esto ya tenemos los primeros bloques sobre los que cimentar la noción de PSSI. Pero no nos tenemos que quedar únicamente en el entorno europeo. La DCE se transpuso al ordenamiento jurídico español a través de la Ley 34/2002, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico (LSSI). Esta nueva Ley reproducía el contenido de la DCE, incorporando alguna cuestión adicional – que ya comentaremos en otros post futuros – en relación a la responsabilidad de los prestadores de servicios, más concretamente en los servicios de intermediación.

A modo de resumen:

  • Cabe inferir que podrá entenderse por servicios de la sociedad de la información aquellos que ofrezcan información en línea y, por los cuales, el prestador del servicio obtiene su remuneración, no entendida como exclusiva por parte de los destinatarios del servicio, sino también de aquellos ingresos generados por la publicidad que figura en la página web del servicio en cuestión.

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