LA PROBLEMÁTICA DIRECTIVA 790/2019 ¿EL FIN DE INTERNET?

Desde 2014 (y hasta la actualidad) el entorno económico europeo enfocó sus esfuerzos legislativos principales en el estudio del impacto de las grandes plataformas de difusión de contenido en el entorno digital y en la protección de los derechos de autor. Estos se habían visto bastante afectados por la compartición desenfrenada de sus obras en plataformas como YouTube o Facebook sin poder exigir responsabilidad alguna a las mismas. Aunque, como en todo, esta afirmación tiene sus matices.

En 2015 prosperó la iniciativa legislativa europea a través de la Propuesta que recibiría la denominación común de “Derechos de Autor”. Ya desde un comienzo la publicación de su borrador supuso un temblor absoluto social. Un terremoto que se viralizó como la espuma entre los creadores de contenido de estas nuevas “redes sociales” y que llevó, en muchas ocasiones, a denominar este documento inicial como “el fin de Internet”. Se vendía una imagen desgarradora que iba a llegar a afectar a la libertad de expresión de los usuarios y de los creadores, un paso hacia una censura “previa e indiscriminada”. Ahora, en 2021, vemos como todos los cambios legislativos que se han ido sucediendo han dado lugar a la Directiva 790/2021, de 17 de abril de 2019, sobre los derechos de autor y derechos afines en el mercado único digital, cuyo plazo de transposición al marco normativo español finalizó el pasado mes de Junio.

Pero ¿Por qué tanto movimiento social en torno a esta Directiva? Los denominados “Creadores de Contenido”, a menudo, utilizan contenido y creaciones ya existentes y protegidas por derechos de autor. Canciones, logotipos, iconos, caligrafías, fotografías, ilustraciones y un largo listado de creaciones que pueden llegar a estar protegidas y que, sin embargo, vemos repetidas una y otra vez en este tipo de redes sociales y plataformas. Con la promulgación de la Directiva 790/2019 se trataba de dar seguridad y confianza a estos autores frente a la utilización de sus obras y creaciones; darles una seguridad acerca del sistema de uso, expedición de licencias y pago por utilización de sus obras, lo que, a su vez, daba mecanismos alternativos de litigios entre particulares que permitan llegar a puntos de acuerdo sobre la utilización de este tipo de materiales.

Varios son los puntos que tratar a lo largo de la Directiva 790/2019. Enumeramos, sucintamente, algunos apuntes clave en relación a la defensa de la propiedad intelectual y los derechos de autor:

  • Consolidación de un nuevo “Puerto Seguro” o Safe Harbour para los prestadores de servicios de la sociedad de la información (PSSI) enfocados a la compartición de contenido de forma masiva.

  • Imposición a estos PSSI de un sistema de expedición y solicitud de licencias de uso sobre los materiales protegidos por derechos de autor para intentar salvar el “Value Gap” (concepto que abordaremos en otro post individual)

  • Implementación de un sistema mejorado para la pervivencia de la concesión de licencias colectivas sobre obras protegidas y la mejora del acceso y disponibilidad de producciones audiovisuales en plataformas de vídeo a la carta (Netflix, HULU, Amazon Prime Video)

  • Consolidación de un mecanismo de resolución de conflictos entre particulares que imita los procesos de “notice and take down” y “notice and stay down” (ya existentes en la Digital Millenium Copyright Act de Estados Unidos) para agilizar la aparición de mecanismos de defensa de la propiedad intelectual y derechos de autor (aunque esta es una de las cuestiones que todavía tienen mucho trabajo pendiente en temas de adaptación a la realidad material).

  • Además, se habla de la utilización de contenido con fines comerciales en este tipo de plataformas como una referencia directa a la labor que desempeñan los influencers y creadores de contenido en este tipo de plataformas a través de la compartición de contenidos; y precisamente, cómo este contenido afecto los patrones de consumo de las nuevas generaciones de consumidores.

Cada una de estas notas en profundidad se convierte en un acorde propio a medida que se profundiza en el impacto que tendrán cada una de estas medidas una vez se consolide la transposición a nivel nacional, aunque, dadas las circunstancias, resulta difícil poder acotar una fecha “límite” para ver el impacto que tendrá en nuestro marco normativo. Como usuarios de plataformas como Instagram y Tik-Tok ¿Cómo creéis que estos cambios os podrán afectar? Os leemos.

En futuros post desarrollaremos algunos de estos puntos clave y veremos las futuras aplicaciones en las redes sociales más virales y utilizadas a nivel global.

 

¡Un saludo!

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