La transformación societaria y la salida a bolsa de una sociedad

Normalmente en Lato Sensu solemos abordar casos prácticos y realistas. Casos de situaciones que puede que, o bien nos interesen en términos generales, o bien que sean algo más cercanas a la realidad y que nos puedan afectar a cualquiera de nosotros.

Pero el día de hoy vamos a compartir unas pequeñas claves, nociones generales sobre un caso práctico, un “lab-case”, que nos pareció especialmente llamativo puesto que, a pesar de ser algo todavía lejano para nosotros, su complejidad y entramado nos ocupó una cierta labor de investigación y recogida de información.

A continuación os dejamos el enunciado del supuesto y las notas que presentamos como posible resolución del mismo:

“La entidad mercantil XXXXX, S.L. ha solicitado nuestro asesoramiento para una serie de cuestiones de distinta entidad.

Nuestro asesoramiento ha tenido tanto éxito que su facturación ha subido a 5.000.000 millones de euros. Teniendo en mente ampliar mercado y atacar mercados internaciones se plantean su salida a bolsa con el fin de obtener más financiación para su plan de expansión.”

Elabore un dictamen desarrollando el procedimiento de salida a bolsa y si tuviesen que realizar alguna modificación estructural en su empresa.

  1. PRIMERO. De la transformación del tipo societario.

En el caso de que se plantee de forma seria la salida a bolsa con el objetivo de obtener un método de financiación mucho más extenso al que se contemplaba hasta el momento, la primera de las paradas en las que nos tenemos que detener es la necesaria transformación de la sociedad, pasando de una sociedad de responsabilidad limitada a una sociedad de responsabilidad anónima cotizada.

El artículo 4 de la Ley 3/2009, de 3 de abril, sobre modificaciones estructurales de las sociedades mercantiles (en adelante LME) contiene los supuestos de transformación de sociedades. En nuestro caso debemos hacer referencia a la posibilidad de que una sociedad mercantil inscrita pueda transformarse en cualquier otro tipo de sociedad mercantil (ex art. 4.1 LME). El procedimiento mediante el cual se rige la transformación queda regulado en los artículos 8 y ss. de la LME que vienen a entablar la adopción del acuerdo de transformación, el cumplimiento del deber de información a los socios, así como los requisitos que debe de cumplir el acuerdo de transformación, la subsistencia de las obligaciones de los socios, su derecho de separación, la participación que habrán de tener en la sociedad una vez transformada y cualesquiera modificaciones adicionales se incorporasen al acuerdo de transformación (art. 17 LME)

Dado que en nuestro caso, se trata de una transformación de sociedad de responsabilidad limitada (S.L.) a sociedad anónima – cotizada – (S.A.) nos encontramos dentro de las previsiones que describe la LME quedando, además, vinculados a la necesaria adopción del acuerdo de transformación – en Junta General – en los términos que manifiesta el artículo 199, letra b) de la LSC.

b) La autorización a los administradores para que se dediquen, por cuenta propia o ajena, al mismo, análogo o complementario género de actividad que constituya el objeto social; la supresión o la limitación del derecho de preferencia en los aumentos del capital; la transformación, la fusión, la escisión, la cesión global de activo y pasivo y el traslado del domicilio al extranjero, y la exclusión de socios requerirán el voto favorable de, al menos, dos tercios de los votos correspondientes a las participaciones en que se divida el capital social.”[1]

Es precisamente en sede de transformación dónde, atendiendo a la alteración del tipo societario, debemos considerar incorporar un régimen de administración alternativo al que se venía contemplando atendiendo a los parámetros legales previstos en la LSC. El artículo 210 de esta misma Ley viene a diseccionar los distintos modos de organizar la administración, antojándose recomendable abandonar el sistema de administración mancomunada – dos administradoras mancomunadas- que se venía dando para dejar dar paso a un consejo de administración (ex arts. 210.1 y 210.2 in fine LSC y artículos 124.1.4º y 124.2 del Real Decreto 1784/1996, de 19 de julio, por el que se aprueba el Reglamento del Registro Mercantil, en adelante RRM), que, a pesar de la rigidez por la que se caracteriza el funcionamiento de este órgano colegiado, en la práctica viene a ser común el nombramiento de alguno o algunos de sus miembros como consejeros delegados o la conformación de una comisión ejecutiva que le dote de mayor flexibilidad y agilidad.

 

  1. SEGUNDO. Sobre la sociedad anónima cotizada (S.A.C.) y la salida a bolsa.

¿Qué nos lleva a considerar la transformación de la sociedad desde un tipo societario capitalista de responsabilidad limitada a una sociedad anónima? El artículo 3 del Real Decreto 1310/2005, de 4 de noviembre, por el que se desarrolla parcialmente la Ley 24/1988, de 28 de julio, del Mercado de Valores, establece como valores negociables aquellos que se puedan equiparar a las ACCIONES, excluyendo de su ámbito material la posible condición de valor negociable que pudieran tener las PARTICIPACIONES de la responsabilidad limitada[2].

En consecuencia, la transformación es exigida en tanto se pretenda la salida a bolsa para ampliar la financiación que hasta el momento proveía a la sociedad de Marta y Cristina. De esta forma, la LSC, establece un régimen jurídico paralelo para las Sociedades Anónimas Cotizadas (en adelante S.A.C.) en los artículos 495 y ss. que, a pesar de compartir gran parte de la estructura normativa por la que se rigen las sociedades anónimas, integra especialidades respecto de las acciones emitidas.

Ahora bien, el proceso de salida a bolsa es complejo y ha de ser llevado a cabo con extrema diligencia y atendiendo a los requisitos de idoneidad exigidos. La Circular 2/2016 de la Bolsa de Madrid (así como el RD 1310/2005) exige, como requisito de idoneidad, la necesaria configuración del tipo societario como sociedad anónima para que puedan incorporarse a la Bolsa las acciones que fueran a emitirse. Además, se requiere que la sociedad anónima que solicite la admisión de sus acciones a negociación en la Bolsa cuente con un capital social MÍNIMO de 1.202.025 euros y que el valor de las acciones admitidas a negociación sea de, al menos, 6.000.000 de euros (art. 9.6, letra a) del RD 1310/2005[3]).

Esto, además, habrá de completarse con el cumplimiento previo del deber de información que impone el artículo 11 del RD; de esta forma, se debe remitir a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (en adelante CNMV) los documentos que acreditasen la idoneidad del emisor y de los valores de los que se pretenda la admisión, las cuentas anuales del emisor (previa preparación y auditoría de acuerdo con las previsiones que contempla la LSC en sus artículos 263 y ss.) y la entrega del folleto informativo que, preceptivamente, deberá ser aprobado y registrado en la CNMV. Salvando la aprobación del folleto informativo – sin entrar a desgranar cada uno de los componentes, requerimientos y exigencias que deben de reunir este tipo de folletos (a la vista de su extenso desarrollo en la Real Decreto Legislativo 4/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley del Mercado de Valores – en adelante LMV –  el RD 1310/2005 y el Reglamento delegado (UE) Nº 486/2012, de la Comisión, de 30 de marzo de 2012 por el que se modifica el Reglamento (CE) nº 809/2004 en lo que se refiere al formato y el contenido del folleto, del folleto de base, de la nota de síntesis y de las condiciones finales, en cuanto a los requisitos de información) –  resulta necesario anotar, grosso modo, que es un elemento esencial a partir del cual se producirá, tras su aprobación y publicación, la colocación de la oferta (OPV u OPS, según corresponda), la consecuente tramitación y la admisión a Bolsa de los valores pretendidos.

 

FIGURA 1. Proceso de salida a bolsa[4]


 

[1] Esto deberá ser completado con las previsiones de los artículos 221 y 223 del RRM que contienen los elementos requeridos para proceder a la inscripción de la transformación de una sociedad de responsabilidad limitada en una sociedad anónima y la inscripción de las modificaciones estatutarias referentes al domicilio, capital social, etc.… que viniesen aparejadas a la transformación.

[2] El artículo 3.3 del RD 1310/2005 no contempla desplegar efectos sobre las participaciones de las sociedades de responsabilidad limitada así como las cuotas de los socios de las sociedades colectivas y comanditarias simples, respecto de las aportaciones de capital de las sociedades cooperativas de cualquier clase ni sobre las cuotas que integren el capital de las sociedades de garantía recíproca.

[3] A pesar de que el Reglamento (UE) 2017/1129 Del Parlamento Europeo y del Consejo introduce en su artículo 3.2 la posibilidad de que el legislador nacional integre, a modo de cierre, la posibilidad de eximir a los valores ofertados al público de la obligación de publicar un folleto (tal y como dispone su artículo 1)

en aquellos casos en los que la oferta de valores no esté sujeta a la notificación de conformidad del artículo 25 del Reglamento o bien el importe total de cada una de esas ofertas sea inferior a un total de 8.000.000 de euros (calculados sobre un período de doce meses) – contenido que se transpone al ordenamiento jurídico español en su absoluta literalidad en la redacción del artículo 34 del Texto Refundido de la Ley del Mercado de Valores.

[4] Figura extraída de la Guía para salir a bolsa publicada por el BME (Bancos Y Mercados Españoles) que ilustra el proceso y los pasos que debe seguir una empresa para una efectiva salida a bolsa. Recuperada de https://www.bolsasymercados.es/docs/BME/docsSubidos/GUIA_SALIR_A_BOLSA_.pdf

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